En estos días hemos leído sobre la cifra de ciudadanos que se prevé naufraguen en una deuda eterna por causa de alguna ejecución hipotecaria. Son números, pero que reflejan el dolor de muchas personas que se ven condenadas a la miseria y que a partir de ese momento del embargo, ya no podrán levantar cabeza, sus ingresos serán durante toda la vida objeto de vigilancia y sujetos de descuento en cuanto alcancen el nivel adecuado, su crédito como pagadores puesto en constante cuestión. Yo creo que los dejan así para que nos sirva a los demás de duro escarmiento, ante el que cabe una rebelión que pasa por la huida del país, escapada sin retorno hacia otros territorios en los que esas avaras prácticas bancarias estén declaradas como ilegales y como Robinsones económicos puedan disponer de una segunda oportunidad para rehacer su vida libres, olvidando antiguos fracasos y posteriores condenas; mientras sigan residiendo aquí, no podrán disponer de una tarjeta, ni contratar ningún servicio sin que la fianza cubra de sobrado esa etiqueta marcada a fuego que les califica y transforma de ser humano a moroso, lo que será como un estigma o como la estrella amarilla a la vista permanente, cosida en la pechera con la cual señalaban a los judíos durante las peores condiciones históricas y obligados a sobrevivir bajo impúdicas e impertinentes miradas. Lo peor, que como son minoría, nadie aplicará una sencilla solución que ya existe en otros entornos y que prima sobre todo evitar la exclusión social de familias enteras que no han tenido la capacidad, o el asesoramiento suficiente, para echar una cuentas antes de ponerse a soñar mientras plasmaban su firma ante notario. Y luego lee uno que el zapatazo que nos hemos llevado, ya estaba anunciado desde el año 2004 y nadie se molesto en avisar o poner el remedio. entretanto institutos de enseñanza de Levante sin calefacción por falta de presupuesto. Ahora la imagen.
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De perpetua
23 enero, 2012 por bymoya
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Bueno, en realidad el Banco de España, ya en el 2003 previno sobre la burbuja y en el 2005 el señor Caruana dio aviso de su previsible estallido.
El problema es que ni bancos, ni políticos, ni compradores quisieron verla ni oír hablar de ella.
Sintomático fue la declaración de Solbes, negándola en pleno 2008. O la respuesta de Chacón a los periodistas: no me hablen de burbujas.
Pues a esas intervenciones que citas me refería y a la irresponsabilidad manifiesta que han demostrado los gestores de la cosa pública mirando hacia otro lado mientras se abría ese socavón bajo los pies de mucha gente que estará pillada para siempre jamás y ahora preocupadísimos por quién ganará las próximas elecciones andaluzas.